Meta perjudica a Lula mientras recauda dinero

La justicia y organismos oficiales brasileños exigieron a Meta restablecer cuentas bloqueadas sin justificación y cuestionaron la influencia de sus algoritmos, en un contexto de denuncias de interferencia electoral.

Por Gustavo Veiga – Fuente: https://www.pagina12.com.ar/ 19 de octubre de 2026.

Julián Assange fue un adelantado a estos tiempos regidos por redes sociales. En 2012 declaró: “Facebook es abominable”. Tiempo después, Instagram, WhatsApp, YouTube, X, TikTok y otras plataformas se transformaron en ductos cloacales por, verbigracia, la política de comunicación tal como la definió Steve Bannon. Un intelectual estadounidense de la extrema derecha y exasesor de Donald Trump que acuñó la frase “inundar toda la zona de mierda”. En inglés sería “flood the zone with shit” y en portugués “inundar toda a área de merda”. Una lógica que el bolsonarismo impuso en Brasil con el indisimulado propósito de impedir que Lula gane el balotaje del domingo 25. A cualquier precio. No importa qué tipo de recursos se pongan en juego.

El fundador de WikiLeaks se hizo camino al andar y dijo que Facebook, además de abominable, era “extremadamente peligroso”. Porque la gente pone de manera voluntaria “millones de horas de trabajo al servicio de la CIA”. Algo semejante está sucediendo en el país más grande de América Latina, pero con un objetivo unidireccional. Destruir la reputación de Lula y permear al electorado de 158.745.502 brasileños de que Brasil será inviable con el actual presidente si consigue su cuarto mandato.

Así como entre abril y septiembre de 2024 el gobierno de Lula le plantó cara a Elon Musk, el propietario de X, ahora su principal conflicto está dándose con Meta, la corporación global multiplataforma de Mark Zuckerberg. El CEO multimillonario es uno de los aliados más estrechos del presidente de EE.UU. y el brazo ejecutor de las injerencias en el proceso eleccionario brasileño.

El gobierno del histórico dirigente del PT ya tomó medidas para interrumpir la inequitativa moderación de contenidos en las redes sociales que controla el fundador de Facebook. Instruyó a la Procuraduría Federal de los Derechos del Ciudadano (PFDC) para que demande a Meta en la justicia civil por “falta de transparencia”.

En una nota técnica firmada el sábado 17, la Secretaría Nacional de Derechos Digitales del Ministerio de Justicia brasileño denunció: “Los criterios de moderación de Meta operan sin transparencia para el usuario y sin observabilidad para la autoridad”. Contundente.

El sitio de noticias ICL es uno de los pocos en Brasil que describe al gobierno con equilibrio informativo. Difundió que la Fiscalía Federal (MPF) solicitó a los tribunales que “obliguen a Meta a restablecer, en un plazo de 15 días, las cuentas, publicaciones y funcionalidades que fueron restringidas sin una ‘base específica’, bajo pena de una multa diaria de 500.000 reales en caso de incumplimiento”.

La réplica de Meta llegó el viernes pasado cuando difundió un comunicado en el que afirmó que no está interfiriendo en las elecciones y que sí hubo “incidentes técnicos”, como sugirió otro artículo del diario Folha do San Pablo. La denuncia del PT contra la multinacional también se hizo en la OEA. Fue anunciada por el secretario de Comunicación del partido de Lula, Éden Valadares, junto al senador Camilo Santana.

El conflicto levantó más temperatura cuando se conoció que Facebook Serviços Online do Brasil, propiedad de Meta, y que también es dueña de Instagram y WhatsApp, fue la empresa que cobró más dinero por las campañas en las elecciones brasileñas de 2026. Según datos del TSE (Tribunal Superior Electoral), desde que se inició la campaña en agosto y hasta el miércoles 14 de octubre, la compañía había percibido 282,4 millones de reales pagados por los distintos candidatos.

Otro tanto sucede con los aspirantes a la presidencia y el dinero que pagaron por publicidad política. Flávio Bolsonaro encabeza la lista de pagos a Facebook. Declaró trece desembolsos de dinero a la compañía entre el 8 y el 30 de septiembre, por un total de 7,5 millones de reales. Lula ocupa el segundo lugar, con casi un tercio de lo invertido por su rival, 2,6 millones. Los gastos aún son parciales. Todavía no se sabe cuántos reales abonaron durante la elección más importante en la historia democrática desde la caída de la dictadura brasileña.

Bolsonaro, por ejemplo, pagó entre 60.000 y 70.000 reales para difundir un video en el que el reelegido gobernador de San Pablo, Tarcísio de Freitas, de Republicanos —una fuerza aliada del Partido Liberal del clan—, pide votos para él y lo elogia. El mensaje continúa promocionado hasta ahora en las redes.

Pero no todo lo que denuncian Lula y su partido sucede en el universo digital, donde el PT tomó la delantera después de la derrota en la primera vuelta del 5 de octubre. El poderoso grupo Globo apoyó al candidato ganador. Una línea editorial que continúa hasta el presente. Sus autoridades invitaron a un almuerzo reservado a Flávio Bolsonaro el viernes 16, que terminó en una entrevista televisada en los estudios del multimedios brasileño.

Un dato curioso hacia el interior del PT es el del candidato derrotado a la gobernación paulista, Fernando Haddad. El exministro de Hacienda que perdió en la primera vuelta con De Freitas gastó casi la misma cantidad que Lula —2,5 millones de reales— y finalizó la primera vuelta con el 36,4% de los votos válidos en el estado. Es el tercero que más le pagó directamente a Meta, según el Tribunal Superior Electoral (TSE).

La ONG Sleeping Giants Brasil, que se presenta como un emprendimiento especializado en investigar “la desinformación, el discurso de odio y los abusos de poder en el entorno digital”, difundió evidencia sobre el algoritmo de Meta. Dijo que favoreció “en la sección de reels, perfiles que apoyaban a Bolsonaro, como el del diputado federal reelegido Nikolas Ferreira (PL de Minas Gerais), quien obtuvo más visualizaciones que celebridades internacionales como Selena Gomez, Ariana Grande, Kim Kardashian y Beyoncé”. Una teatralización de la política que merece un telón rápido.

El grupo Globo es coherente. Desde que Lula quiso ser presidente en 1989 por primera vez, es su blanco preferido. Ayer, como hoy, el histórico líder del PT ha sido por lo general demonizado por las denuncias de corrupción contra él mismo y sus familiares.

Pero es el clan Bolsonaro el que a menudo debe rendir cuentas ante la justicia. Jair está preso y Eduardo, otro de sus hijos y exdiputado federal, vive como prófugo de la justicia brasileña en Estados Unidos. Sobre Flavio pesan todavía imputaciones de corrupción por recibir dinero del banquero detenido Daniel Vorcaro. El peor estafador en la historia democrática de Brasil que le financió una película todavía no estrenada sobre la vida de su padre. El expresidente, detenido con prisión domiciliaria por golpista.

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