La economía se hunde como en las peores crisis
Lejos de las exitosas conclusiones sobre la marcha de la economía que describe Milei, un informe del Banco Provincia señala que la actual crisis rankea cerca de las del Tequila y la de 2001
Por Mara Pedrazzoli – Fuente: https://www.pagina12.com.ar 30 de octubre de 2026.
La actividad económica acumula en 2026 su cuarta peor caída desde 1993, solo por detrás de la pandemia, 2001 y el Tequila. Sin embargo, el presidente Milei parece mirar otra película: promete crecimientos de 7 u 8 por ciento y “el mejor año económico de la historia” si lo reeligen. En la realidad, los salarios corren detrás de la inflación, el crédito se achica, la inversión retrocede y las fábricas cierran o suspenden, desde Bunge hasta Stellantis. ¿Cuánto puede aguantar un modelo que crece solo para unos pocos?
La actividad económica de los primeros ocho meses de 2026 se ubica entre las peores caídas que registra la Argentina desde 1993: es la cuarta más profunda de la serie. Así lo muestra un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, que calculó una contracción acumulada del 3,9 por ciento entre diciembre de 2025 y agosto de 2026. Solo la superan tres crisis de magnitud histórica: la pandemia, con un derrumbe del 8 por ciento; la de 2001, con una caída del 7,4 por ciento, y la del Tequila, en 1995, con un retroceso del 6,9 por ciento.
El presidente Javier Milei, sin embargo, parece mirar otra película. Tras el último dato del EMAE, los economistas advirtieron que solo un milagro podría sacar a la economía de la recesión en el tercer trimestre: según Equilibra, el indicador tendría que crecer 8,5 por ciento mensual en septiembre para retomar una senda expansiva, cuando en agosto apenas avanzó 0,1 por ciento y en julio había caído 2,8. Aun así, Milei sigue lanzando cifras sin respaldo. Proyectó un crecimiento de entre 7 y 8 por ciento per cápita, condicionado a su reelección el año próximo, y aseguró que, si la consigue, 2028 será “el mejor año económico de la historia” de Argentina. Ver para creer.
La razón de esa brecha está en el propio modelo. Sostenido sobre una triple ancla cambiaria, fiscal y salarial, no “derrama”: su efecto expansivo no llega a buena parte de la economía y traza un sendero que los economistas asocian con la letra K. Unos pocos sectores crecen con fuerza, los que tienen ventajas comparativas, como la minería, el agro y la energía; mientras otros, entre ellos la industria, el comercio y la construcción, sufren un retroceso. Esa estructura produce un crecimiento “primarizado” y sin empleo, apoyado en actividades que absorben poca mano de obra. Como consecuencia, los salarios pierden impulso, la demanda interna se retrae y la crisis de actividad se profundiza.
Para los economistas, la salida exigiría un cambio de rumbo. “Para salir de esta encrucijada, dado el freno de la desinflación, el Gobierno debería permitir una mayor nominalidad salarial, con sus riesgos inflacionarios, o relajar su meta fiscal”, plantean desde CP Consultora. Pero Milei ya dijo en más de una oportunidad que seguirá atado al mástil de su política económica, sin giros. Mientras tanto, los salarios no acompañan: según Federico Pastrana, director de la consultora, las últimas paritarias de mayor peso, las de Camioneros, Comercio y Construcción, cerraron con aumentos de entre 1,6 y 1,9 por ciento, en todos los casos por debajo de la inflación minorista.
El efecto sobre los bolsillos ya es visible. Otro estudio de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, difundido esta semana, mostró que más de un tercio de los trabajadores privados agota su sueldo para el día 10. El análisis se hizo sobre 320.000 cuentas sueldo del sector privado en la entidad, con datos de julio.
Tampoco el crédito, que empujó la expansión económica durante 2025, aparece como salvavidas. Desde la consultora Vectorial aseguran que “no va a volver”, dada la suma de seis millones de personas con irregularidad crediticia, y señalan que, del total de refinanciaciones que los bancos encararon para encapsular la mora, un tercio volvió a caer en cartera irregular. “El crédito en Argentina se va a contraer antes de volver a crecer”, sostienen.
La inversión tampoco responde. El RIGI no parece traccionar ni la inversión privada ni el empleo: los más de 40 proyectos que ingresaron crearán muy pocos puestos de trabajo directos e indirectos y, además, las empresas no querrán hundir dólares en un peso apreciado con una devaluación a la vuelta de la esquina electoral, sostienen desde Vectorial. De hecho, la inversión cayó 5,2 por ciento en septiembre, según Orlando Ferreres.
Cementerio industrial
Con ingresos flacos, crédito en retirada e inversión que no llega, el golpe se siente en las fábricas. Solo en las últimas semanas se conocieron cierres o suspensiones de producción en grandes empresas del país.
El martes cerró definitivamente la fábrica de fertilizantes de la multinacional Bunge en Campana, provincia de Buenos Aires. Fueron despedidos 110 trabajadores: un gerente de Recursos Humanos los acompañó desde la planta hasta el portón y les entregó un código QR para comunicarse con la empresa. La compañía empezará a importar los fertilizantes desde China.
En la misma línea, la química alemana BASF comunicó que, a partir de noviembre, modificará su esquema de trabajo en la planta de General Lagos, Santa Fe, y pasará de cuatro a tres turnos rotativos. Precisó que “la decisión responde a una combinación de factores del negocio, entre ellos la demanda, la sobrecapacidad local y regional, la presión de precios y los costos fijos”.
También frenó la producción la planta de Stellantis (Fiat y Peugeot) en El Palomar, en el conurbano bonaerense, desde el lunes 26 de octubre. Según fuentes gremiales, volvería a operar el 18 de enero de 2027, y en Córdoba también se interrumpió la fabricación de pickups. La empresa adelantó las vacaciones y dispuso que los trabajadores cobren un porcentaje del salario durante las suspensiones.
En Mar del Plata, La Campagnola (Grupo Arcor) suspendió desde el miércoles 28 de octubre a unos 60 operarios de su planta de conservas, en un acuerdo con el sindicato. Los motivos son la falta de caballa por la caída de la zafra y el alto stock de latas de atún, en un contexto de menor consumo.
Y en el rubro textil, Class Life, la marca de trajes de baño que llegó a vender unas 200.000 bikinis al año, atraviesa una crisis financiera que obligó a su sociedad propietaria a pedir el concurso preventivo de acreedores a mediados de octubre. La empresa, que también fabrica ropa deportiva y llegó a operar locales en el exterior, declaró deudas por 1.581,6 millones de pesos y vendió recientemente el inmueble donde funciona su taller de confección.
