Coimas en la Andis: Garbellini y el estatus religioso de las “ofrendas”
Para sorpresa de la fiscalía, el ex número 2 de la Agencia de Discapacidad se defendió alegando que las “ofrendas” que pedía por WhatsApp a Spagnuolo y compañía respondían en realidad a un lenguaje común religioso que compartía con la banda delictiva.
Fuente: https://www.pagina12.com.ar/ – 30 de septiembre, 2026.
La investigación sobre sobreprecios y coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), que según su extitular Diego Spagnuolo incluía entre sus beneficiarios a Karina Milei, sumó un capítulo para la antología de las defensas creativas en causas por corrupción de la mano de Daniel María Garbellini, exdirector de Acceso a los Servicios de Salud, con procesamiento firme como uno de los cuatro jefes de la asociación ilícita al servicio del enriquecimiento de la administración libertaria.
El fiscal Franco Picardi, al pedir la ampliación de indagatorias, citó entre las pruebas un mensaje obtenido del celular del funcionario en el que le detallaba a Miguel Ángel Calvete, empresario sindicado como principal articulador del circuito de coimas, nombres de empresas proveedoras y montos a cobrar, que presentaba como “ofrendas de esta semana”. Para el fiscal, Garbellini le estaba rindiendo cuentas al principal acusado de mover los hilos de la corrupción en la ANDIS sobre “dinero que empresas propias y ajenas debían cobrar, respecto de las cuales Calvete obtendría un rédito espurio por habilitarles su participación irregular en el (sistema de compras) SIIPFIS, que luego también implicaba retornos a funcionarios públicos”. Se trataba de “flujos de información privilegiada de los procesos de compra y de pago de la ANDIS para garantizar un resultado previamente acordado, que no es otro que el obtener ganancias extraordinarias en detrimento del erario público”, afirmó.
Garbellini, en el descargo por escrito que presentó en el juzgado de Ariel Lijo, negó que se tratara de una referencia a dádivas derivadas de adjudicaciones direccionadas y, para el asombro de los investigadores, sugirió que el vocabulario empleado respondía en realidad a un contexto religioso que compartía con Calvete y con Pablo Atchabahian, también procesado. El exfuncionario, defendido por los abogados Agustín Biancardi y Martín Olari Ugrotte, afirmó que conoce a Atchabahian desde 2010 a través del Instituto de Diálogo Interreligioso, y que la mención a la “ofrenda” en ese marco no implicaba más que el uso de un lenguaje simbólico propio de la comunidad religiosa.
El mismo argumento usó la defensa para explicar por qué trataba como “hermano” al lobista Atchabahian. En el ámbito espiritual es común el uso del “parentesco ritual”, un giro lingüístico por el cual personas sin lazo biológico se tratan de “hermanos” o “familia” para consolidar la confianza mutua, explicó. “Mi trato con él no es íntimo. Pero acaso hemos tenido intercambios donde nos prodigamos el trato de ‘hermanos’, ya que en la fe, todos somos hijos de un mismo Dios”, se defendió.
Garbellini negó haber encabezado una banda criminal desde diciembre de 2023 y marcó un impedimento temporal al recordar que asumió su cargo en la ANDIS recién en junio de 2024. Sobre la manipulación de las compras, defendió la legalidad de las “compulsas especiales” en base a dos decretos que las autorizan para casos de urgencia. Picardi, en cambio, las considera “un verdadero catalizador de gestiones direccionadas” para simular competencias inexistentes entre un reducido grupo de proveedores “amigos”, que permitió eliminar la competencia y facilitar el terreno para sobreprecios que, según una auditoría interna del Ministerio de Salud, en algunos casos eran de más de 4.000 por ciento.
Garbellini, Spagnuolo, Atchabahian, Calvete y otros 15 imputados tienen procesamiento firme por asociación ilícita, defraudación contra la administración pública y negociaciones incompatibles. El juez Lijo, subrogante del Juzgado Federal 11, tiene pendiente de resolución la ampliación de la acusación que impulsó el fiscal.
