“Nuestros hielos y el agua están bajo amenaza”

La jerarquía católica afirmó en un comunicado que en las audiencias públicas por la reforma de la Ley de Glaciares, “no se escuchó la voz del pueblo”.

Por Washington Uranga – Página|12 – 31 de marzo, 2026

Los obispos católicos de la Patagonia difundieron una declaración que cuestiona duramente el procedimiento establecido para las audiencias públicas exigidas para la reforma a la ley de protección de glaciares, denuncia la metodología por antidemocrática, advierte sobre presiones económicas y empresariales y alerta sobre la pretensión de apropiarse del aire y del agua que tienen quienes pretenden explotar los recursos minerales.

El documento –de apenas una página—está firmado por nueve obispos con responsabilidades en jurisdicciones eclesiásticas de la región patagónica y lleva por título “La participación democrática amenazada… como los hielos y el agua”.

Las audiencias públicas que son exigidas por ley desataron una avalancha de pedidos de participación con alrededor de cien mil solicitudes que Diputados restringió a un centenar en forma presencial y derivó las restantes a la sola presentación de observaciones escritas. Respecto de la metodología los obispos señalan que “ya hemos visto la misma metodología desarrollada a lo largo y a lo ancho de toda la Patagonia cuando se trata algún tema ambiental que toca los intereses de proyectos mineros: cercenar y anular intervenciones, impedir ingresar al recinto donde se desarrolle el debate, desestabilizar oradores e incluso incorporar a algunos que no estaban en la lista”.

Para los obispos se trata de “estrategias de manual” que son llevadas a cabo “de modo sistemático hace décadas, en pueblos, parajes y localidades de nuestro territorio”. Y agregan que quienes así se comportan “también despliegan presiones económicas, laborales e incluso afectivas, recurren a promesas y dádivas”. Refuerzan el argumento describiendo que “ni qué decir cuando amedrentan llenando los lugares de las asambleas y sus alrededores con personas movilizadas, expertas en generar ruido y miedo”.

Continuando con su denuncia los miembros del episcopado católico sostienen que quienes así se comportan “recorren los lugares, copan canales de televisión y diarios con futuros promisorios, denostan a quienes podemos tener dudas, preguntas y hacer advertencias, llevándolos al lugar de ser promotores de la pobreza y estar en contra del progreso” y agregan que “otras veces nos acusan de fundamentalistas, o de tener sesgos ideológicos partidarios”.

Para los obispos se trata de la “misma metodología atropelladora y abusiva la que desde siempre hace dudar que tengan otro interés que ellos mismos, y cuando convencen a nuestros gobiernos, asfixiados por economías que ellos han ayudado a quebrar, siembran la idea de que es eso o el descalabro final”.

Más adelante se señala que “ninguno” de los que así proceden “respira nuestro aire: están a miles de kilómetros; tampoco beben o se nutren del agua de nuestros ríos”. Porque -dicen- “de eso se trata: del aire y del agua” que para los obispos “valen más que el oro, la plata, el dinero del pseudo progreso que no respeta los estándares que en sus mismos países de origen les exigen”.

El texto culmina con un reclamo dirigido a la dirigencia política. “Son los que han tenido distintas responsabilidades en los poderes del Estado quienes nos han llevado a esto: no quieran sacarnos del lugar donde han dejado a la Argentina pidiéndonos que entreguemos lo poco que nos queda y distingue a la Patagonia: sus ríos y sus lagos. Su agua”.

“Ya ahogaron la voz de infinidad de anotados, la voz de un pueblo. Ya enrarecieron el debate, no nos intoxiquen también el aire”, es la frase que cierra el documento episcopal.