Sociedad
A la científica Irina San Sebastián la homenajea un meteorito.
Por Omar Alfonzo – Fuente: https://www.pagina12.com.ar/ 2 de septiembre, 2026.
Ni en sus mejores sueños Irina San Sebastián imaginó que algún día su apellido compuesto podía ser el nuevo nombre de un asteroide que hoy gira alrededor del sol, aún siendo Doctora en Astronomía de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Pero como advierte el dicho popular, están para cumplirse.
Hace unos días, la Unión Astronómica Internacional (IAU) nombró oficialmente al asteroide 2000 RG62 descubierto en el año a principios de este siglo por el programa LINEAR como “San Sebastián”, en honor a la astrónoma. “Sentí muchísima emoción. Cuando me enteré estaba sola en mi casa e indefectiblemente me largué a llorar de la alegría. Nunca imaginé que esto me fuera a pasar, ni había soñado con este momento”, dice la astrónoma.
Irina nació en Bahía Blanca y, como tantos otros, recaló en La Plata en 2007 para estudiar. Desde allí, todo fue en ascenso: Licenciatura en Astronomía en 2015 y Doctorado en 2020. Luego, trabajó como becaria doctoral y postdoctoral de Conicet, y en el Instituto de Astrofísica de La Plata.

Hoy vive en Milán, Italia, donde trabaja en el Politecnico di Milano formando parte de un grupo llamado TRACES dentro del DART lab. “Me dedico a las Ciencias Planetarias. Antes trabajaba en formación planetaria y cómo los eventos colisionales afectan este proceso”, dice Irina y añade: “Hoy estudio los asteroides tipo ‘rubble-pile’, que son objetos formados por un conjunto de fragmentos de roca unidos principalmente por su propia gravedad”.
Su trabajo e investigación es fundamental para la defensa planetaria porque se desarrollan estrategias destinadas a prevenir o mitigar el impacto de asteroides potencialmente peligrosos contra la Tierra. “Conocer su estructura y comportamiento nos permite evaluar con mayor precisión su respuesta ante posibles técnicas de desviación”, dice. En este escenario, Irina desarrolla experimentos en microgravedad para estudiar el comportamiento de dichos objetos y sus propiedades.
No obstante, su trabajo se paralizó con el nombramiento. Por lo menos, su atención. “Es un honor enorme que haya un asteroide con mi apellido orbitando junto a otros cuyos nombres son de colegas que admiro; junto con Anadiego”. “Tiene un valor especial para mí que la persona que propuso mi nombre por mi trayectoria científica sea un colega sudamericano que me conoce desde mis primeros pasos en la investigación científica”, dice sobre el investigador uruguayo, Gonzalo Tancredi.
Antecedentes
No es la primera vez que el nombre de un argentino graduado en la UNLP orbita en el espacio. José Luis Sérsic es otro cuyo apellido bautizó a un asteroide. El motivo: su centenar de publicaciones en revistas especializadas del país y del exterior, y su trabajo en la astronomía extragaláctica. En la lista también aparece Virpi Sinikka Niemelä, una científica finlandesa que vivió gran parte de su vida en Argentina y cuya labor se destacó en el estudio de estrellas masivas. Su apellido dio nombre al asteroide previamente conocido como Namiela.
Sin embargo, es otro el nombre que despertó el interés de San Sebastián: “La primera vez que presté atención a los nombramientos de asteroides fue con Ana Teresa Diego, una estudiante de astronomía de mi misma facultad que fue desaparecida por la última dictadura cívico-militar-eclesiástica en Argentina”, recuerda.

En 2011, la IAU nombró en 2011 a un asteroide que orbitaba el sol como Anadiego, siendo la primera vez que el organismo bautizara a un cuerpo del Sistema Solar en homenaje a una persona desaparecida. Ante ello, San Sebastián detalla: “Desde que entré en la facultad y conocí su historia siempre la tuve presente en mi transitar académico y político en la universidad. Ella venía de Bahía Blanca, como yo, a estudiar astronomía, era una militante con fuerte compromiso social y la secuestraron a la salida del Observatorio”.
En este marco, Irina confiesa: “Siempre se me vienen las preguntas de qué hubiera sido de ella si esto no hubiera sucedido, si la hubiese tenido de profe o a qué rama de la astronomía se hubiese dedicado. Nos han arrebatado estas respuestas, pero no la memoria”.
Volver
De 2007 a 2023, San Sebastián respiró el olor de los tilos platenses mientras estudiaba y trabajaba, siempre vinculada a la universidad local. “No fue un pasar sino una construcción de mi carrera y de mí misma. Es inevitable no relacionar la UNLP, y en general la educación pública, con este reconocimiento. La facultad me dio mucho más que el transitar académico: me enseñó a construir colectivamente, a cuestionarme, a luchar por mejorar nuestro entorno”, dice.
Con ello en mente y tras el nombramiento, la bahiense vaticina: “Me gustaría volver a hacer ciencia en mi país en un futuro nuevamente. Es un momento muy complejo para la ciencia argentina por la falta de presupuesto, los recortes, la migración de trabajadores de la ciencia (como es mi caso porque era esto o dejar la ciencia) o directamente el abandono de la investigación por cuestiones económicas”, San Sebastián remarca y concluye: “Argentina hace ciencia de calidad y es fundamental que la defendamos”
