Gobernadores de extracción peronista y sindical brindaron una colaboración clave al oficialismo con el quórum y la aprobación de la reforma laboral en Diputados. La situación generó cruces en el recinto y agravó las tensiones internas.

Por Fernando Cibeira – El destape Web – 20 de febrero 2026

El diputado por Santa Cruz, José Luis Garrido, difícilmente haya imaginado un ingreso al recinto como el de este jueves: ovacionado por la bancada de La Libertad Avanza, que celebraba haber alcanzado el quórum para tratar la reforma laboral. Garrido responde al gobernador Claudio Vidal, ex sindicalista del Petróleo y el Gas, y su presencia terminó de inclinar la balanza. Para entonces ya estaban en sus bancas los tres tucumanos del bloque Elijo Catamarca, armado por el gobernador peronista Raúl Jalil, y los integrantes de Independencia, referenciados en Osvaldo Jaldo. El cuadro del peronismo colaborador con el gobierno de Javier Milei se completó con los tres legisladores salteños alineados con Gustavo Sáenz, que alterna críticas pintorescas al Ejecutivo con respaldos decisivos. Sin ese entramado de apoyos provinciales, el oficialismo no habría podido aprobar el proyecto que ahora volverá al Senado.

“Los peronistas tienen un mandato”, sostuvo la diputada de origen sindical Vanesa Siley, de Unión por la Patria. Aclaró que no cuestionaba a los diputados tucumanos, catamarqueños o salteños libertarios que acompañaban la reforma laboral porque, en ese caso, se trataba de “coherencia ideológica”. Su crítica apuntaba a los de su partido, que -remarcó- llevan implícita en su representación la defensa de los trabajadores. Desde la bancada de La Libertad Avanza le gritaron “chorros” y Siley replicó que los “chorros” eran, justamente, esos peronistas que el oficialismo había logrado comprar. Antes, el jefe del bloque, Germán Martínez, ya había ironizado sobre los “packs” que el Gobierno había negociado con distintos bloques de la oposición dialoguista: combinaciones variables que podían incluir dar quórum, votar a favor en general y rechazar artículos puntuales, o lo inverso. Todo según las conveniencias y las posibilidades de cada bloque.