“León viene a mi casa”
Buenos Aires/12 recorrió las instalaciones de la entidad fundada en 1935. Luciano, quien asiste al Centro Educativo Terapéutico, asegura que le regalará un dibujo.
PorAndres Miquel – Fuente: https://www.pagina12.com.ar/ 25 de septiembre, 2026.
“Yo soy un artista”, dice Luciano antes de pronunciar cualquier otra palabra. Primero, se define. Se reconoce, se expresa, habla de lo que hace, de lo que piensa hacer, cuenta de su pasado, su presente y su futuro. Luciano es uno de los alumnos del Centro Educativo Terapéutico en el Cottolengo Don Orione y adelanta que una de sus obras estará dedicada a León XIV, quien visitará el predio el 9 de noviembre.
Será la primera actividad pastoral del Papa en su paso por Argentina. A sus 25 años, Luciano está “contento porque León viene a casa”. Tanto para él, como para los más de 400 residentes del establecimiento, muchos con una discapacidad severa, la llegada del Santo Padre genera “emoción”. Un sentimiento que es compartido por los más de 370 trabajadores el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole.
Entre ellos, Katherine Gómez, coordinadora del centro y una de las psicopedagogas de la institución fundada en 1935. Hace tres años que trabaja allí, y sonríe al hablar de su “felicidad” por la visita de León XIV. Señala que es un “gesto enorme” en este contexto donde el Cottolengo padece los feroces recortes de Javier Milei sobre el área de discapacidad.
“Hoy nos pasa que una familia tiene que destinar la plata a comprar los medicamentos que necesita la persona y entonces no puede sostener al acompañante que también necesita, y eso hace que se descompensen porque afecta su calidad de vida, sus tiempos de salidas, sus paseos, todo”, explica Gómez.
El coordinador técnico de la institución, Fernando Montero, dice que la Nación dejó de enviar medicamentos y pañales, poniendo en riesgo la vida de los residentes.
Hay casos cuya alimentación depende del gobierno nacional. Son situaciones sumamente complejas. Los que no pueden ingerir comida por la boca, viven a base de una sonda, y con la necesidad de una compañía las 24 horas. Hay 120 residentes cuya cobertura está en manos de Incluir Salud, la obra social para las personas con discapacidad que brinda PAMI. En noviembre, dejaron de enviar la medicación, pañales y cortaron el pago de las prestaciones.
Hoy subsisten gracias a donaciones, rifas y la solidaridad de la comunidad para contar con los remedios y los fondos para mantener en pie al Cottolengo. Es allí donde Katherine y Fernando también ponen en valor la visita del Papa, porque permite “visibilizar a los invisibilizados”.
Será un paso de una hora, o un poco más. Contará con un recibimiento de toda la comunidad y, en el Santuario, escuchará el testimonio de dos residentes históricas, con más de 40 años, con discriminación y exclusión a lo largo de su vida.

Inicialmente, iba a ser solo media hora, pero la visita se amplió. Por eso, Montero tiene la esperanza de que el Santo Padre pueda acercarse y conocer uno de los 14 hogares de la institución, en donde habitan cerca de 30 residentes en cada uno.
Si todo marcha sobre ruedas, se encontraría con los casos más severos, imposibilitados de hablar o, incluso, de comer por sus propios medios. “Sería un momento muy emotivo, porque sería una comunicación con la intensidad de las miradas, porque con una mirada pueden decir mucho”, asegura.
Nadie es desechable
Montero dice que, para comprender la visita de León XIV, hay que leer su encíclica, Magnifica Humanitas. Al final de la introducción, el Papa pide que “proyectemos con sabiduría, trabajemos con perseverancia, poniendo a Dios en el horizonte de nuestro actuar y al ser humano en el centro de nuestras decisiones”. “Entonces las piedras desechadas —los pobres, los enfermos, los migrantes, los pequeños— se convertirán en piedras angulares, y sobre la tierra surgirá un hogar común sólido y hospitalario, donde el amor y la verdad finalmente se encontrarán, y la justicia y la paz se besarán”, sostiene.
Por eso, Montero remarca que los residentes ni quienes asisten al Centro Educativo Terapéutico o a la Escuela de Educación Especial, son un diagnóstico o un número. “Son personas con sueños”, remarca. En el caso de Luciano, quiere crecer dibujando caricaturas. Cuenta quienes son Dom, Mip y Alina La Perra, los protagonistas de su historieta. “Siempre con firma por el derecho de autor”, subraya, ante todo.
Al frente del aula de la que sale Luciano para hablar con Buenos Aires/12, está Micaela González. Da respuestas cortas por los nervios. Un poco por el contacto con un medio, pero también por la “ansiedad” que le genera la visita de León XIV. “Es un gran gesto en este contexto”, dice mientras se le quiebra un poco la voz.
A su turno, Gómez se explaya sobre la importancia de la visibilización que se generó y generará sobre las personas con discapacidad. Décadas atrás, se los escondía y las familias sentían vergüenza si un hijo tenía una discapacidad. Eso cambió, pero la coordinadora del centro señala que aún persiste un rechazo hacia las personas con discapacidad. “A veces salimos al supermercado a comprar y siguen mirando con sorpresa, como si vieran algo raro”, apunta.
Explica que la barrera en la inclusión está más en el entorno que en la propia persona con discapacidad. “¿Por qué no se enseña lenguaje de señas antes que inglés, si en nuestro país es más seguro que nos encontremos con un hipoacústico antes que con alguien que hable inglés?”, pregunta Gómez.
Donar
Al caminar por las más de 60 hectáreas del Cottolegno, se escuchan risas, hay paseos y conversaciones, y hay buen humor. Hacia cada lado de las veredas hay color. El edificio de la dirección es amarillo, el Hogar Buenos Aires está pintado de color violeta, y un sector de aulas con verde. De fondo, se ve un faro, que nació de reconvertir la vieja chimenea de la panadería. Y es que, a pesar de cómo están las cosas y el desafío del trabajo elegido, prima la felicidad.
Por estas horas, también hay ruidos de máquinas y charlas entre pintores y albañiles. Montero señala que se trata de un plan de obras que estaba decidido hace meses, y que ahora encontró el acompañamiento de empresas que donan la totalidad de cada tarea. Se están haciendo veredas y reparando las calles.
Tal como explican desde el Cottolengo, su labor está “centrada en brindar una atención integral y humanizada a personas con discapacidad”. “Lejos de ser un espacio meramente asistencial o de internación, funcionamos como una comunidad activa y dinámica”, detallan.
Los residentes viven organizados en pequeños grupos dentro de hogares adaptados según sus necesidades de apoyo, lo cual “permite recrear la dinámica de una familia, donde cada persona tiene su casa con su espacio, sus rutinas, sus momentos de descanso y sus actividades compartidas”.
Hay equipos de profesionales y asistentes que acompañan las 24 horas, con trabajadores sociales, fonoaudiólogos, terapeutas ocupacionales, kinesiólogos, médicos, enfermeros, psicólogos, orientadores, auxiliares, voluntarios y religiosos que garantizan una mejor calidad de vida posible a cada residente.
Entre los talleres que se ofrecen están arte, música, expresión corporal y teatro. Hay espacios de huerta, cocina, manualidades, alfabetización primaria para adultos y capacitación en talleres de formación laboral. Se suman grupos de danzas, salidas, eventos deportivos adaptados, festejos de cumpleaños, campamentos y momentos de encuentro en los espacios verdes del predio.
Con este escenario de desfinanciamiento, el Cottolengo sigue convocando a ingresar a donorione.org.ar/donar o brindar lo que se pueda al alias ObraDonOrione.
