“El saco de Malvinas le queda muy grande”
Tras la cadena nacional del presidente llamando a la unidad soberana, excombatientes y la hija de un veterano analizan el giro del discurso oficial. Entre las contradicciones geopolíticas, el avance petrolero offshore en las islas y el uso electoral del sentimiento popular, denuncian una impostura que choca con la pérdida de soberanía cotidiana.
Por Euge Murillo – Fuente: https://www.pagina12.com.ar/ 7 de septiembre, 2026.
“Descreo profundamente que Milei tenga un sentimiento malvinero”, dice Rodolfo Carrizo, presidente del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata (Cecim), a pocas horas de escuchar el discurso en el que el presidente llamó a la unidad nacional por Malvinas y a mantener firme el reclamo por la soberanía. Bajo un marco de resoluciones de la ONU que reconocen la disputa de soberanía desde los años 60, tras el quiebre diplomático y el posterior desenlace bélico de 1982, la posición británica no solo se consolidó en el terreno militar, sino que impulsó un modelo de autonomía financiera para los isleños basado en recursos pesqueros y, más recientemente, en la explotación petrolera offshore. En este contexto, y con el hito de la selección argentina desplegando la bandera del reclamo en pleno mundial luego de su victoria frente a Inglaterra, el reciente discurso por cadena nacional del presidente Javier Milei sobre la soberanía en el Atlántico Sur reabre el debate en torno a los alcances y la efectividad de las estrategias diplomáticas y legales frente a las islas, pero sobre todo, del uso de este sentimiento profundamente arraigado como estrategia electoral y económica.
“La causa Malvinas es muy fuerte y eso se expresó después de la bandera que la selección nacional desplegó en el partido contra Inglaterra, sobre la cual el gobierno reflexionó mucho”, analiza Carrizo, que entiende que tomar la causa de Malvinas los posiciona mejor frente a la cuestión electoral: “Una utilización de algo tan sensible en el sentimiento popular para levantar su desprestigio individual y el de su gobierno”. En las conversaciones entre excombatientes, la conexión entre el “trapo de Malvinas” y el discurso de Milei aparece como primera premisa para hablar del tema: “Yo creo que ellos quedaron muy desconfigurados con la aparición del trapo en el Mundial, ese trapo que sabemos que salió de Fuerte Apache, aunque se hizo en un hotel allá en Estados Unidos”, cuenta el artista y excombatiente Daniel Ontiveros, que recuerda que en ese momento Monteoliva “había firmado claramente que iban a colaborar con las fuerzas de seguridad de Estados Unidos para impedir que entraran con cualquier consigna o con –como dijo ella– ‘el mapita’”.
Florencia Sánchez es hija de Claudio Sánchez, veterano combatiente de Malvinas, e integra la Generación Malvinas, una organización compuesta por hijas e hijos de excombatientes. El discurso del presidente le llegó en la guardia: estaba esperando que la atendieran por una posible neumonía, debía hacer reposo, pero no pudo contener la necesidad de expresar su opinión respecto al tema: “Al gobierno no le quedó otra que cambiar su postura porque hay una parte del pueblo argentino que resiste, que no se agacha y no deja pasar una frente a las políticas de desmalvinización. Llamo políticas de ‘desmalvinización’ a todo aquello que atente contra la construcción colectiva del largo proceso que dieron nuestros viejos, la sociedad entera y que continuamos nosotros, los hijos, con todo lo que eso implica: el reconocimiento, el respeto por lo que nos corresponde, por nuestra soberanía y por nuestros recursos”, dice en diálogo con Página12.
Contradicciones y giro en el discurso
El exministro de Defensa Luis Petri sostuvo luego del discurso de Milei en redes sociales: “hoy estamos más cerca de recuperar las islas Malvinas”. Su afirmación define el tono de la mayoría de los integrantes del gobierno y seguidores libertarios para montarse al sentimiento malvinero e incluso, en muchos casos, agitar la idea de que con este anuncio “Milei gana las elecciones”.
Pero el presidente se topa con contradicciones que generan sospechas sobre el giro que muchos caracterizan como “galtierista”. Es que el mandatario, que mantiene el cuadro de Margaret Thatcher en su despacho, muestra un cambio rotundo entre sus declaraciones del 2025 y las del jueves pasado, como señala la periodista Gabriela Pepe en X: “Milei 2025: ‘Anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros y prefieran ser argentinos’ / Milei hoy: ‘Los isleños son población implantada, no tienen derecho a la autodeterminación, cualquier referendo es inválido’”.
La Ley 26.659, sancionada el 16 de marzo de 2011 y conocida popularmente como “Ley Pino Solanas”, establece que las empresas –sean argentinas o extranjeras– que quieran realizar actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en la Plataforma Continental Argentina deben contar con una autorización emitida por las autoridades argentinas. Hasta ahora, el gobierno de Milei no se ocupó de hacer cumplir la ley; de hecho, hay un proyecto petrolero que avanza y que tiene los nombres de las empresas Rockhopper (británica) y Navitas (israelí), que encabezan el proyecto Sea Lion, a 215 kilómetros del archipiélago. En el discurso llama la atención que Milei no mencionara de forma explícita a la empresa israelí ni a la británica involucradas en la explotación de hidrocarburos en las islas. Otra cuestión llamativa: el anuncio en cadena nacional se produjo el mismo día en que Milei viajó a Chile para encontrarse con José Antonio Kast y reivindicar a Pinochet, quien además de comandar una dictadura sangrienta apoyó al Reino Unido en la guerra.
¿Cómo se sostiene el reclamo por parte del gobierno de la soberanía de Malvinas frente a contradicciones tan evidentes? ¿Por qué estaríamos “más cerca de recuperar Malvinas”?
El usufructo del sentimiento popular
“Creo que la gente se da cuenta de que el gobierno de Milei trata de hacer usufructo de algo ajeno a su pensamiento, estando plagado de contradicciones previas”, dice Rodolfo Carrizo, y agrega que la Ley Pino Solanas ya marcaba una pauta de cómo había que sancionar a estas empresas, “porque en aquel momento ya había una lectura de que existía un proyecto expansivo del imperio sobre la intervención de los recursos naturales estratégicos en materia de energía”.
“El gobierno se quiere poner el saco de Malvinas y no solo que le queda grande, sino que hace un manoseo que, a quienes somos militantes sociales y populares y hemos defendido la causa durante tantos años, nos resulta totalmente increíble. Eso lo podemos decir con absoluta certeza”, dice el presidente del Cecim.
“Evidentemente, Santi Caputo es uno de los pocos cerebros que tienen, porque son bastante descerebrados, y se dio cuenta de que tenían que girar en el aire porque el tema de la soberanía va a ser, sin duda, un tema de la campaña presidencial, y ellos ya arrancaron con eso. Creo que es una muy buena jugada de parte de ellos, pero también creo que no va a tener asidero, no va a cuajar, primero porque es falsa, y segundo porque no tienen manera de sostenerla frente al descalabro económico y al desastre social que esto está causando”, dice Daniel Ontiveros.
Patria o colonia
Previo al discurso de Milei, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le recriminó al Reino Unido, a través de una respuesta a una periodista británica, no haberlo apoyado en la guerra con Irán: “A tu país no le va bien. No olviden que obtienen un gran porcentaje de su petróleo del estrecho de Ormuz, y no estuvieron allí para ayudarme”. Esto no implica ningún tipo de cambio en la posición de Estados Unidos con respecto a las islas, pero la temporalidad de la declaración da cuenta de la relevancia que tiene el Atlántico Sur en la geopolítica actual.
Para Rodolfo Carrizo, el tema de Malvinas encuentra en este último tiempo un sentido profundamente patriótico: “En el proyecto de Milei hay una enajenación del territorio y un plan claro de desterritorializar la Argentina para que, justamente en la Patagonia, se den las condiciones para el asentamiento de bases que le permitan al imperio –fundamentalmente a Estados Unidos– consolidar su poder. Esto ocurre en un momento donde les es imprescindible apoderarse del petróleo de América Latina, entendiendo que la situación en Medio Oriente no está pasando por su mejor momento y no tiene, en principio, resolución a corto plazo”, explica.
No hay soberanía en el aire
Daniel Ontiveros explica que “la soberanía no es solo el dominio de lo territorial; también es el dominio del pueblo sobre sí mismo, porque de eso deriva el nombre supranus: quien está sobre nosotros. Y la soberanía del pueblo está siendo lesionada todos los días por este gobierno; entonces, la soberanía territorial no existe sin la soberanía del pueblo”, y agrega: “Más allá de todo lo que estamos diciendo, Malvinas sigue siendo hoy un enclave colonial, ahora con una base militar poderosísima, y además es una punta de lanza sobre la Antártida, que es un continente que en un futuro no muy lejano va a tener una importancia vital. Entonces creo que, en ese aspecto, la historia está enmarcada por el dolor de la guerra, el recuerdo de que es un enclave colonial. Por eso la importancia de seguir diciendo –no como dice el presidente, sino de manera genuina– y seguir apelando a que las Malvinas son argentinas, porque eso golpea profundamente en el corazón del pueblo argentino, en el sentido de sentir que una parte de sí está siendo lesionada: está siendo lesionada en las islas y está siendo lesionada en el continente”.
Hugo Robert, es excombatiente y también pone el tema de la soberanía en el centro: no es solamente territorial. “La soberanía, como bien lo definió la justicia, es un bien jurídico que es de todos los argentinos, y Milei, hasta el día de hoy, ha demostrado en estos dos años y medio que es absolutamente contrario a esos principios soberanistas. Me parece un discurso completamente impostor”, declara. Para él, Malvinas no es solo la historia de la guerra, Malvinas es también el futuro: “Las etapas son: pesca, petróleo, minerales en las plataformas (es decir, la megaminería extractiva de los lechos oceánicos) y, de última, la Antártida. Son las cuatro etapas: pesca, petróleo, extracción de minerales de la plataforma y Antártida”, concluye Hugo Roberts.
Florencia ya salió de la guardia, el diagnóstico es una bronquitis, ahora se pone a leer todas las repercusiones del discurso de Milei y recuerda cómo durante la escuela primaria sus maestras y compañeros de escuela, cuando llegaba el 2 de abril, le pedían objetos que ella había logrado rescatar de los 74 días de su padre en Malvinas: “Resulta increíble y contradictorio cómo personas que apoyan a este gobierno y a estas políticas también reclaman por ‘Malvinas Argentinas’, pero reconocemos que es una causa que nos une. Nosotros, los hijos, decimos que la lucha continúa porque se hizo mucho, pero queda mucho más por hacer. Es el legado de nuestros viejos: de los que no volvieron y de los que tenemos la suerte de tener aún con vida. Aun con muchísimas menos herramientas y recursos, los muchachos hicieron y hacen muchísimo; nosotros seguiremos por ahí”.
