Más que un dibujo, un laberinto para ganar tiempo en la justicia

Manuel Adorni presentó la tan demorada Declaración Jurada. Incluyó además tres rectificaciones de las anteriores para poder mostrar cierta coherencia en su crecimiento económico. Mostró que pasó de 108 millones en 2024 a 944 millones de pesos en 2025. Las Bitcoin y la decepción en la Casa Rosada.

Por Irina Hauser – Fuente: https://www.pagina12.com.ar/ – 11 de junio, 2026

Manuel Adorni tenía que explicar lo inexplicable: cómo pasó en dos años de “no tener un mango” –como lo describió Baby Etchecopar, con quien trabajó– a los viajes de lujo, la compra de inmuebles, las remodelaciones, los trajes caros y los gastos siderales con tarjeta de crédito. Al presentar su esperada declaración jurada de 2025 ante la Oficina Anticorrupción (OA) y sumar tres rectificaciones de los años anteriores salió por la tangente. Incluyó un elemento que será difícil de rastrear y que quizás utilice para dilatar la investigación judicial sobre su presunto enriquecimiento ilícito: supuestas inversiones en criptomonedas. Lo había anunciado el miércoles a la noche en televisión, cuando reconoció que había omitido declarar ahorros por 500.000 dólares que, según su relato, se habían originado en una inversión en bitcoins en allá por el año 2014, que comenzó con 200.000 dólares que dice que se multiplicaron como los peces. Es curioso porque con el correr de las horas fueron apareciendo viejos videos de charlas suyas donde en 2021 y 2022 decía que no entendía nada de bitcoin y que no sabía si tomar las criptomonedas como inversión. Lo que se viene ahora es un largo recorrido en tribunales para rastrear el origen real de esos fondos; pero lo que queda claro es que su patrimonio creció más de $918 millones en dos años y que el dibujo decepcionó a propios y extraños. De hecho, nadie en el gobierno salió a defenderlo.

Una pinturita

Según lo que surgía de datos conocidos incorporados a la causa judicial a cargo del fiscal Gerardo Pollicita, Adorni tendría que explicar gastos desde 2024 por más de 400.000 dólares, a los que hay que sumar los cotidianos y deudas por un monto similar. Un cálculo global acerca la cifra al millón de dólares, imposible de justificar para alguien que empezó con un sueldo cercano de los 3 millones de pesos y hoy ronda los siete y cuya esposa, Bettina Angeletti era hasta hace poco monotributista de la categoría más baja. En la declaración jurada que presentó al asumir primero como vocero (y alusiva a 2023) Adorni consignaba bienes, depósitos y dinero por 25.692.548,99 pesos. Ahora la modificó y de pronto saltó a algo más de 478 millones. La de 2025 incrementa el patrimonio neto a 627 millones (son 944 millones menos las deudas).

En esa última figuran todas las propiedades y bienes que ya se conocían:

*La casa en el Country Indio Cuá en Exaltación de la Cruz (decla´ro el 50%) adquirida en noviembre de 2024 por $156.926.249,75

*El departamento con cochera en Caballito (declaró el 50%) de casi 200 m², adquirido en noviembre de 2025 por $255.844.500,00

*Liquidez por unos USD 209.961,52

*El endeudamiento por $317.312.719,68 que incluye múltiples créditos hipotecarios y deudas con personas físicas (las jubiladas, las policías) para financiar las nuevas adquisiciones inmobiliarias.

Aquí ya surgen rápidamente dos preguntas clave pero de sentido común. ¿Por qué si tenía tanto dinero cash disponible optó por endeudarse con jubiladas y policías retiradas para comprar propiedades? ¿Y por qué las compró siendo funcionario público y no antes, cuando la hizo supuestamente “en el privado”?

Además, ¿de dónde salió todo ese dinero? Según el jefe de Gabinete, de la actividad privada y en especial de sus inversiones cripto iniciadas más de una década atrás, que había decidido no declarar. “La manera de escaparte de la vieja política era ahorrando en negro, la sabe el 90% de los argentinos, no se me hubiera ocurrido ahorrar en blanco”, quiso justificar. A esta altura queda claro que le había mentido al Congreso y también a los periodistas que maltrató en una conferencia de prensa, donde dijo que todo estaba declarado. Todo eso hace que su declaración jurada sea poco creíble, pero también los mecanismos y los datos que incluye.

Una burda estrategia

Al presentarse en el régimen simplificado de ganancias (como parte de la inocencia fiscal) y decir públicamente había eludido declarar ahorros ligados a activos digitales, previos a su desembarco en el gobierno, Adorni reconoció un posible delito: el de omisión maliciosa, que castiga quien falsea u omite maliciosamente datos en su declaración jurada como funcionario público. No sería extraño que de esta manera busque reemplazar la imputación por enriquecimiento ilícito liso y llano que tiene una pena de hasta seis años e inhabilitación perpetua, por la de omisión, que no contempla penas de prisión (prevé de 15 días a dos años) aunque sí puede sacarlo de la función pública para siempre con una condena.

Es más, cuando muchos esperaban que justificara sus exorbitantes gastos con préstamos de amables conocidos, Adorni apareció con las criptomonedas. Era una posibilidad que en Comodoro Py se vislumbraba, dado que en el contexto de la investigación circulaban versiones sobre movimientos poco precisos en cripto. Aunque sonaba un poco burdo como explicación, fue la que eligió. La duda es qué hará el fiscal con esos elementos y si admite una justificación difusa ya que como expresaron a lo largo del miércoles los especialistas más agudos en la materia en las redes sociales es prácticamente imposible comprobar que la billetera virtual que supuestamente pertenece a Adorni y que habría utilizado para sus transacciones con bitcoin realmente sea la que utilizó allá lejos y hace tiempo.

En la entrevista en LN+ donde introdujo este asunto, Adorni dijo: “Entre 2014 y 2018 ganamos bastante dinero con esta inversión. Reconstruyendo la historia, invertimos 200.000 dólares y ganamos 300.000”. Explicó que en una de sus billeteras en agosto de 2017 compró 13 bitcoins a 3356 dólares, unos días después un bitcoin por 3.330 dólares, en noviembre siguiente otra bictoin por 7.234 dólares y cinco meses después sostuvo que empezó a liquidar pero en cierto momento perdió con el valor.

Los especialistas en blockchain y cripto advertían este miércoles que en 2013 Bitcoin era una inversión de muy alto riesgo, a la que solo se entregaban los más entendidos. Pero, además, recordaban que en 2014 valía 754 dólares, llegó hasta 911 y en diciembre de ese año cayó por debajo de 400. Hoy cotiza por arriba de 63.000 dólares. Con una inversión de 200 mil en la época de la que habla Adorni, habría amasado una suma millonaria.

Algunos videos que circularon por estas horas mostraban a Adorni en 2020 en una videoconferencia publicada por Lemon donde decía que su primera experiencia con las criptomonedas había sido “cinco o seis años atrás”. “El bitcoin estaba a 6000 dólares”, pero esa cotización en realidad corresponde a 2017. “Yo no estaba muy metido en el tema”, contaba. Decía que les había preguntado por el asunto a estudiantes de finanzas públicas. Parece más verosímil que haya comenzado con estas inversiones en esa época. En otro video de una entrevista de 2022 decía cuando respecto de la pregunta sobre qué le parecía bitcoin: “… me gustaría probarlo cuando no haya demanda del otro lado, un día que alguien tenga para vender y del otro lado no haya nadie que quiera comprar, me parece que las criptomonedas, a ver, no sé si tomarlo como una inversión, porque tengo metidas en la cabeza las stable coins (monedas estables) y no la cripto volátil”. O sea, estaba diciendo que no confiaba en bitcoin.

En un posteo en X el programador Maximiliano Firtman señaló que incluso las criptomonedas que Adorni incluyó en sus rectificaciones de declaraciones juradas son confusas. Pareciera que mezcla bitcoin con dólar cripto y no se entiende qué billetera tiene y Firtman advierte que no tienen sentido los montos que informa.

A la entrevista en televisión fue con un papel llamado Paper Wallet de Bitcoin, típico de otra época (2013-2016) como para mostrar su constancia de operación con critpo. El ingeniero Fernando Molina sugirió que como la llamada “blockchain” es pública cualquier persona puede adjudicarse una billetera o wallet, decir que le pertenece porque le cuadran los movimientos que tuvo, y luego alegar que perdió el papel o la clave.

Martín Lousteau dijo también que una posibilidad a no descartar es que se haya comprado una clave, o se la hayan prestado.

Lo que sí es evidente es que el dibujo, ahora, tendrá su recorrido en tribunales, donde los tiempos serán otros: habrá que ver si las novedades judiciales llegan antes del final del mundial de fútbol.