El canciller judío que pateó el tablero
En su presentación parlamentaria, Miliband reafirmó su apoyo a la solución de dos estados y condenó la situación en Gaza.
Por Marcelo Justo – Fuente: https://www.pagina12.com.ar/ 9 de septiembre, 2026.
Desde Londres
Ed Miliband fue líder del laborismo entre 2010 y 2015, cuando perdió en las elecciones ante el conservador David Cameron, y se desempeñó como ministro de Energía del gobierno de Keir Starmer, pero difícilmente tenga en su carrera política un momento de mayor repercusión nacional e internacional que su presentación parlamentaria este martes. Como en muchos discursos políticos británicos, su anuncio fue acompañado por referencias personales para vincular la biografía individual con la colectiva. “Estoy orgulloso de ser judío y de apoyar el Estado de Israel. No hay contradicción entre esto y apoyar la existencia de un Estado palestino. En realidad, todo lo contrario. La solución de los dos estados se basa en la certeza de que la única vía para ambos pueblos es que convivan pacíficamente con libertad, seguridad y autodeterminación”, dijo el canciller.
Edward Samuel Miliband es hijo de una pareja de inmigrantes judíos: el célebre sociólogo marxista belga Ralph Miliband y la polaca Marion Kozak, que sobrevivió al Holocausto gracias a la protección de la Iglesia católica de su país. Muchos de sus parientes y amigos no tuvieron la suerte de su madre y engrosaron las víctimas del Holocausto, pero el canciller no tomó esta vía para exponer ante la Cámara el profundo vínculo entre su vida y el actual conflicto. En vez de la tragedia y el espeluznante horror de los campos de concentración de su familia, Miliband comenzó su discurso recordando momentos de felicidad de su niñez cuando recogía naranjas en el kibutz de su primo en Israel.
El contraste de esta experiencia con la situación de tierra arrasada en la Franja de Gaza espesó el silencio en la Cámara de los Comunes. La voz resonó más fuerte. “Siento una profunda vergüenza ante lo que pasa en Palestina. Una profunda vergüenza de que esto esté pasando bajo las narices de la comunidad internacional. En los últimos tres años, Palestina ha conocido los traumas más inimaginables. Sufrimiento, muerte, destrucción y deshumanización a una escala imposible de creer”, dijo Miliband.
Consciente de que el origen judío puede servir tanto para respaldar un argumento como para descalificarlo con el feroz epíteto de traidor, algo que el canciller Héctor Timerman vivió en carne propia con el caso Nisman, Miliband diferenció al gobierno israelí del pueblo. “Nuestras diferencias no son con el pueblo israelí, con quien el Reino Unido tiene lazos inquebrantables, sino con la conducta de su gobierno”, dijo.
Tema espinoso si se toma en cuenta que Netanyahu ha sido la figura dominante en las últimas tres décadas de la democracia israelí: una mayoría lo votó a él o a sus aliados de ultraderecha religiosa. Qué sociedad está construyendo Israel es uno de los enigmas que decidirá el futuro del Medio Oriente. Con el telón de fondo de las elecciones nacionales del 27 de octubre, Miliband acusó a la actual coalición de construir más asentamientos ilegales en los últimos cuatro años que en las dos décadas precedentes y dio un primer paso hacia un reconocimiento que el gobierno proisraelí de Keir Starmer evitó en todo momento. “El Reino Unido va a apoyar un proceso justo y decisivo para determinar si Israel ha cometido un genocidio”, señaló.
Antes con Starmer
Con Keir Starmer, predecesor del actual primer ministro Andy Burnham, la palabra genocidio era anatema. Cuando a poco de comenzado el conflicto, Israel cortó el suministro de agua y energía, Starmer defendió la medida invocando el derecho a la autodefensa. Cuando la indiscriminada matanza de civiles comenzó a verse diariamente y el laborismo perdió el apoyo de la minoría musulmana y de buena parte de su partido, el ex primer ministro adoptó algunas medidas como el reconocimiento de los dos estados o un embargo parcial de suministros militares mientras la aviación británica continuaba suministrando inteligencia a los israelíes sobre la franja de Gaza.
La declaración de Miliband cobra aún más relevancia por este contraste. El ministro fue minucioso en la descripción de lo ocurrido en estos tres años. “Más de 70 mil palestinos han sido asesinados, entre ellos unos 20 mil niños. La inmensa mayoría de la población ha sido desplazada de su hogar. Casi dos millones sobreviven en una tercera parte del territorio. La ayuda humanitaria de emergencia ha sido bloqueada regularmente; los hospitales y las clínicas, destruidos sistemáticamente. Más del 60 por ciento de las casas están en ruinas”, dijo. El canciller apeló al derecho internacional que rechazan el gobierno de Donald Trump, el de Benjamin Netanyahu y el de Javier Milei, entre otros, el mismo derecho internacional que cambió, esperemos que para siempre, con el Holocausto.
“Este derecho internacional impone reglas claras para la guerra que incluyen el acceso a alimentos y medicamentos, y la necesidad de evitar el desplazamiento de civiles que no deben ser objetivos militares. Si se prueban, estas violaciones al derecho internacional equivalen a crímenes de guerra. Por eso quiero dejar en claro que apoyamos sin reservas la investigación de la Corte Internacional de Justicia”, dijo Miliband.
