El Reino Unido impuso inéditas sanciones a Israel por los asentamientos en Cisjordania
El canciller Ed Miliband anunció un giro de la política británica respecto a Israel. La decisión puede complicar aún más la relación del gobierno de Burnham con el de Trump, aliado de Netanyahu. Las restricciones fueron adoptadas, además del Reino Unido, por otros diez países europeos y Canadá.
Por Marcelo Justo – Fuente: https://www.pagina12.com.ar/ 9 de septiembre, 2026.
Desde Londres
El canciller británico Ed Miliband anunció en la Cámara de los Comunes un endurecimiento de la política con Israel que lo enfrenta al gobierno de Bibi Netanyahu y a Estados Unidos con posibles repercusiones en el tema Malvinas.
En un claro giro respecto a la agenda proisraelí del anterior primer ministro laborista, Sir Keir Starmer, el canciller británico anunció, entre otras medidas, sanciones comerciales contra productos que se originen en los asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania.
“El Reino Unido no se va a cruzar de brazos frente a lo que está pasando. Y puedo anunciar que Francia y Canadá están tomando medidas como las nuestras. Esta es parte de una coalición internacional”, dijo el canciller.
En represalia, Israel cerró el consulado británico en Jerusalén. “Toda actividad extranjera debe realizarse de la manera que establecen las convenciones sin interferir con la soberanía israelí”, bramó Gideon Saar, el ministro de Defensa ultraderechista de Netanyahu.
La retórica, al rojo vivo desde la semana pasada, subió varios grados este martes, pero ahora acompañada de medidas concretas. En la Cámara de los Comunes, Ed Miliband acusó a “terroristas israelíes” de llevar adelante una política de limpieza étnica con la complicidad tácita del gobierno. “Eso es lo que está ocurriendo. Una limpieza étnica. Y el gobierno israelí ha hecho la vista gorda a lo que ocurre. El Reino Unido siempre ha considerado que estos asentamientos son ilegales. Quiero reafirmar y decir además que la ocupación israelí de Cisjordania es totalmente ilegal. Esa es la posición del gobierno británico. Afirmarlo es lo menos que podemos hacer por los que están sufriendo las consecuencias de la ocupación”, dijo Miliband.
A la más dura y explícita condena discursiva británica en años, el canciller laborista añadió sanciones a Israel, casi un tabú en la política del Reino Unido (y de la mayoría de los países occidentales). Además de la prohibición a la importación de todos los productos de los territorios ocupados, el canciller anunció:
- Sanciones contra las empresas que suministren servicios, sean financieros o productivos, a los asentamientos ilegales.
- Prohibición en el Reino Unido de todo tipo de propaganda sobre propiedades en los territorios ilegales ocupados.
- Sanciones a los individuos que promuevan la violencia contra los palestinos en los asentamientos.
- Una nueva prohibición a las licencias para la exportación de armas y de “todo otro producto que contribuya a la ocupación”.
Comunicado conjunto: 11 europeos y Canadá
Poco después del anuncio de Miliband, se dio a conocer un comunicado conjunto de 11 países europeos, incluyendo al Reino Unido, más Canadá, que se sumaban a las sanciones comerciales contra los asentamientos ilegales. Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Islandia, Irlanda, Noruega, Polonia, Portugal, España y Suecia confirmaban que, al igual que el Reino Unido, “introducirían o apoyarían restricciones al comercio de bienes con asentamientos que son ilegales”. En el comunicado, el Reino Unido, Francia y Canadá elogiaban la pionera iniciativa que habían adoptado al respecto Irlanda, España, Noruega y Bélgica.
Repercusiones
En el parlamento hubo un apoyo cuasi unánime al anuncio. El contraparte “en la sombra” de Ed Miliband, el conservador Tom Tugendhat, portavoz de asuntos exteriores del principal partido opositor, reconoció que los asentamientos son ilegales, pero cuestionó el resultado de las políticas anunciadas por Miliband. “El ministro sabe que no va a dar resultados”, dijo. Fue una de las pocas objeciones que se escucharon en el debate. En una rara muestra de unidad, los liberaldemócratas y los verdes, el Partido Nacionalista Escocés y los galeses apoyaron a Miliband.
La primera diputada en hablar fue la laborista Emily Thornberry, que preside el comité de relaciones exteriores. Thornberry resumió el sentir de buena parte del partido y del conjunto del parlamento con las dos primeras palabras que dijo casi con un suspiro de alivio: “at last” (por fin). En otra rara muestra de unidad en los intercambios políticos democráticos actuales, el canciller obtuvo el apoyo del veterano diputado conservador Sir Edward Leigh. “Estoy orgulloso de decir que, siendo el miembro más antiguo de los Conservadores Amigos de Israel, apoyo absolutamente y sin reparo alguno las palabras del canciller que está poniéndose del lado de la libertad, la moralidad y la justicia para todos los pueblos de este mundo”, dijo Leigh.
Los historiadores tendrán que descifrar por qué, con este consenso interpartidario de fondo, el Reino Unido tardó tanto en pronunciarse con claridad y contundencia al respecto. Menos misteriosa será para los especialistas la previsible respuesta que su intervención produjo en Israel y Estados Unidos. Las palabras de Miliband estuvieron precedidas por un virulento intercambio retórico con ambos países desde que el canciller adelantó la semana pasada que iba a anunciar un radical cambio de política respecto a Israel.
Israel, Trump, Malvinas
En un intento de descarrilar el anuncio, desde el viernes pasado llovieron declaraciones y amenazas del gobierno israelí. Primero fue el tweet de la cancillería atacando el video en el que Ed Miliband relataba historias sobre lo que sucedía en Gaza. “Si el canciller está interesado en hechos más que en historias, sabrá que en ningún momento Israel ha impedido el suministro de medicamentos a la Franja de Gaza. Pero por supuesto, los hechos no importan mucho cuando se está hablando a una audiencia política específica”.
El sábado, el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, apoyó el tuit y acusó al Reino Unido de ser un estado “que odia a los judíos”. “El Reino Unido no sabe adónde va. Se ha convertido en un odiador de judíos sin límites y sin el menor apego a los hechos”, tuiteó Huckabee. El tuit motivó una reacción de 10 Downing Street que, sin embargo, no se pronunció sobre si presentaría una queja formal ante estas declaraciones que convertían al Reino Unido en un virtual estado neonazi.
El domingo dialogaron el presidente Donald Trump y Andy Burnham como si –según los off the record de ambas partes– fueran amigos de toda la vida. En la versión oficial Malvinas no figuró en las conversaciones que se centraron en Irán y la explotación petrolera. Pero el lunes, el ministro de Seguridad de Israel, Itamar Ben Gvir, líder del partido ultraderechista Hogar judío, propuso que el gobierno israelí reconozca la soberanía argentina sobre las islas Malvinas.
Con este trasfondo, no es de extrañar las reacciones airadas que siguieron a la intervención de Miliband en la Cámara de los Comunes. Mike Huckabee volvió a la carga diciendo que el Reino Unido sufriría sanciones económicas de Estados Unidos por su conducta con un aliado fundamental como Israel.
El gobierno israelí no solo cerró el consulado británico sino que anunció medidas como para borrar toda presencia diplomática o humanitaria del Reino Unido. Pero curiosamente, en Israel aparecieron voces disidentes con la ultraderecha oficialista que encontraron en el anuncio de Miliband una oportunidad para hacerse escuchar en una sociedad cada vez más derechizada y que el 27 de octubre va a las urnas para darle o negarle un nuevo mandato a Benjamin Netanyahu.
“La decisión británica se volvió inevitable como resultado de los continuos intentos de limpieza étnica de un importante grupo de terroristas judíos en Cisjordania. Esta actividad criminal contó con la ayuda de la policía y unidades militares, lideradas por el ministro de Defensa y el primer ministro. Millones de israelíes están horrorizados por esta conducta”, dijo el ex primer ministro israelí Ehud Olmert. Habrá que ver si lo demuestran en el cuarto oscuro.
